Hasta hace solo unos años, en la sociedad española no era infrecuente que a los niños y niñas zurdas se les atara la mano izquierda a la espalda para que aprendieran a comer y escribir con la mano derecha y poder  “corregir” de esta manera esa “anomalía”.  Hoy por hoy se conoce que el hecho de ser zurdo o diestro depende de la lateralidad del cerebro, es decir, donde se ha ubicado físicamente ( de manera natural)  la capacidad para escribir, manejar los cubiertos o cualquier otra habilidad. Aproximadamente el 10% de la población es zurda, y el 1% ambidiestra, es decir, puede usar con la misma habilidad cualquiera de sus manos indistintamente.

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En algunos países  (China ,por ejemplo) , ser zurdo continúa siendo un verdadero estigma social. Sin embargo en la mayor parte de los países desarrollados se sabe que muchos zurdos han sobresalido especialmente en diversas áreas del saber o de la creatividad. Un ejemplo por todos conocidos es Albert Einstein. Por tanto, si eres zurdo: “¡enhorabuena! Tienes una capacidades poco frecuentes que merece la pena desarrollar”

Era ( y es, en muchos lugares) práctica habitual intentar cambiar al niño o niña la mano dominante. Al hacerlo, puede generar distintos problemas de lateralidad, que se pueden manifestar desde simple olvidos de palabras, cambiar algunas palabras o letras al escribir hasta degenerar en una dislexia severa con tolo lo que ello conlleva.

La sociedad es actualmente mucho más abierta y tolerante con los zurdos. Sin embargo, éstos deben enfrentarse a menudo a las dificultades prácticas derivadas del hecho de que el mundo está hecho a uso y medida de los diestros: una gran parte de los utensilios, herramientas y accesorios que utilizamos en nuestra vida diaria están pensados para ser utilizados sólo con la mano derecha: abrelatas, tijeras, sierras eléctricas, instrumentos musicales, plumas estilográficas, maquinaria especializada, material para deporte, posición de ranuras para tarjetas de acceso, mobiliario, etc.

Ante esta circunstancia, las personas zurdas tienen ante sí tres estrategias para resolver el problema: la primera consiste en adaptarse y utilizar estos objetos como los diestros (cosa que en algunos casos puede implicar problemas de torpeza, falta de habilidad e incluso riesgo de lesiones). La segunda opción pasa por adaptar los objetos para que funcionen a su medida, como en el caso del gran guitarrista Jimi Hendrix, que modificaba sus guitarras para que pudieran tocarse del revés.

La tercera posibilidad –ciertamente la más adecuada y segura desde el punto de vista funcional– consiste en adquirir y utilizar objetos fabricados expresamente para los zurdos, desde violines hasta abrelatas. Uno de los sectores que muestra más innovación, en este sentido, es el de los artículos de papelería; muchos de los objetos y utensilios que se emplean, y que antaño suponían un pequeño suplicio para los zurdos, están actualmente disponibles en versiones adaptadas. Entre estos objetos, destacamos los siguientes:

• Útiles de escritura: plumas estilográficas, rollers, bolígrafos, lápices y portaminas. Algunos de ellos están diseñados expresamente para que el niño haga sus primeros pasos en la escritura. Por este motivo, los fabricantes ofrecen modelos extremadamente ergonómicos que facilitan su agarre y la fluidez de escritura. Obviamente, estos modelos especiales se comercializan en versiones tanto para diestros como para zurdos.
• Tijeras: La disposición del filo en las tijeras supone para los zurdos un verdadero hándicap, ya que en sus manos una tijera convencional simplemente no funciona. Afortunadamente, desde hace algunos años se encuentran en el mercado versiones para zurdos de prácticamente todo tipo de tijeras (escolares, profesionales, domésticas, etc.).
• Sacapuntas y cúters: El uso de sacapuntas convencionales (es decir, para diestros) implica un esfuerzo extra por parte de un zurdo, ya que debe realizar el movimiento de rotación en sentido contrario al habitual. El caso de los cúters (cuchillas recambiables que se guardan dentro de su propio mango) supone algo más que una incomodidad, ya que presenta un riesgo muy alto de lesiones, especialmente en manos de personas poco experimentadas (generalmente niños) o zurdos. También se pueden encontrar actualmente modelos para zurdos y con mecanismos de seguridad más eficientes.
• Otros accesorios: cintas correctoras, cuadernos, reglas y transportadores, ceras, cintas métricas, cuadernos de caligrafía… y una lista que, se va ampliando cada vez más.